El hamam o baño turco

Nadie debería visitar Turquía y marcharse sin entrar en un hamam y darse un baño turco. Sin duda una experiencia maravillosa e inolvidable. El olor al jabón que usan para extendernos por todo el cuerpo es algo que ha quedado grabado en mi memoria para siempre.

En el hamam

La verdad es que mi marido y yo no estábamos muy decididos a entrar en uno de esos”baños turcos” de los que tanto habíamos oído hablar, pero en uno de nuestros viajes por el país, unos amigos nos convencieron para probarlo y fue lo mejor que pudimos hacer. Decidimos entrar los 2 a la vez y disfrutamos muchísimo. El resultado: la piel sedosa y limpia, la mente relajada y el cuerpo como nuevo. Y digo yo, ¿qué más se puede pedir?

 

Una de las tradiciones turcas más antiguas y extendidas por el mundo, el hamam “baño turco”. Una modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse. Los edificios en los que estos se encuentran reciben el mismo nombre.

Una tradición iniciada hace muchísimas generaciones, adoptadas por los romanos y los bizantinos y perfeccionada por los selyúcidas turcos. Se convirtieron en un centro de reunión social y en un elemento esencial de la vida de los pueblos y barrios de las ciudades. Se mantuvieron en la cultura oriental y se popularizaron sobre todo bajo el Imperio Otomano. A los viajeros que visitaron estos países les gustaron los baños turcos y los “llevaron” a la Europa occidental, donde se popularizaron a mediados del siglo XIX.

Muchos de los hamam turcos fueron construidos durante la época otomana y unos 40 de ellos por el propio arquitecto Sinan.

Uno puede distinguir claramente los edificios dedicados a hamam o al baño turco, porque poseen una peculiar cúpula con trocitos de cristal que dejan pasar la luz al interior.

Peculiar cúpula del hamam

Era mucho más que un lugar para el precepto de limpieza en las creencias islámicas. Se convirtió en un lugar que pasó a formar parte de la vida cotidiana, un lugar donde la gente de distinto nivel social, ricos y pobres, jóvenes y viejos podían juntarse libremente, socializar e incluso cotillear.

Para las mujeres era realmente importante, ellas pasaban del harem al hamam con una gran ceremonia. Este momento era utilizado por las jóvenes para mostrar sus toallas bordadas y sus bonitos zapatos, mientras las mujeres mayores las observaban y elegían a las posibles esposas para sus hijos.

Los hombres usaban el hamam a diferentes horas y ellos solían hablar de política y negocios.

Lo cierto es que es todo un ritual. Al pasar dentro del edificio del hamam nos llevaran a una habitación para quitarnos la ropa y nos darán un “peştemal” (fina toalla, normalmente a rayas y con flecos en los extremos). Nos cubrimos con él y usando unas chanclas pasaremos a una habitación caliente “sıcaklık o hararet” pestemal hamam1En esta habitación hay distintas fuentes de las que emanan agua fría y caliente. Hay que sentarse, relajarse y comenzar a echarse por encima agua caliente y agua fría con unos recipientes que hay en la sala especiales para ello.

hamam8

Después de estar un rato sentados nos pasarán al centro de la sala, en el que hay una gran Göbek tasisuperficie de marmol, su nombre göbek tasi, y nos tumbarán sobre ella. La persona que nos atienda empezará a frotar nuestra piel, a hacer una limpieza de cada milímetro de nuestro cuerpo, incluso entre los dedos de las manos y los pies, detrás de las orejas y la cara. Para hacer este peeling usan una esponja especial de fibra natural, llamada kese.

Después de habernos despojado de toda la piel muerta de nuestro cuerpo, seremos cubiertos por una enorme montaña de espuma de jabón líquido con un delicioso olor. Y ahora con esta espuma nos empezarán a dar un masaje completo, desde los dedos de los pies hasta la cabeza, primero boca abajo y luego boca arriba para no dejar ni un músculo sin tratar. A veces puede ser un poquito doloroso, pero el resultado es maravilloso. Para eliminar la espuma restante del cuerpo nos echarán un par de cubos de agua por encima. ¡Os recomiendo coger aire antes de que nos echen el agua por encima!

Ha llegado el momento de dejar la sala caliente y pasar a una zona templada de descanso en la que se nos ofrecerá un, agua o café.

Tras un rato de descanso y relax podremos subir de nuevo al cambiador a vestirnos. Y ahora a disfrutar del nuevo tacto que tiene nuestra piel, más suave que nunca.

hamam tradicional en Izmir

 

 

Tradicionalmente constaban de 3 partes:

Soyunmalik o camekan: Es una especie de patio central alrededor del cual se encuentran las pequeñas habitaciones para cambiarnos.

Soyunma lik

Sogukluk: Una sala más fria para que podamos ajustar la temperatura corporal.

sogukluk

 

Sicaklik o hareret: Es la sala caliente y húmeda con la gran superficie de mármol en el centro.

hareret

 

Hay distintas opciones de disfrutar de esta experiencia, acudiendo a un hamam tradicional en los que se suelen separar a hombres y mujeres en diferentes horarios. Y de esta forma contemplar la realidad de un baño turco, con todo tipo de gente y mucho más baratos. O acudir a un hamam de algún hotel de 4* o 5* y aprovechar para probar el masaje en compañía de tu pareja. Estos tienen unas instalaciones mucho más modernas y lujosas, y permiten una mayor intimidad, eso sí se pierde parte del encanto del baño tradicional.

 

 

http://tr.visit2istanbul.com/turk-kulturu-klasigi-hamamlar/

Baños en Manisa

Hamam en Izmir


Comentarios

El hamam o baño turco — 8 comentarios

    • Los precios varian bastante de los hamam tradicionales,en los que la entrada y el servicio de kese y baño de espuma”kopuklu” oscila entre 35/60 TL (17/28 euros). En Estambul, los más conocidos igual un poco más.
      En los hoteles a partir de 70 u 80 Tl. Eso si, aqui siempre hay que tratar de conseguir una rebaja. En las zonas turísticas y fuera de la temporada alta, se consiguen regateando por un precio muchísimo menor

  1. Hola! yo vivo en Izmir y me gustaria saber si me recomiendas un lugar en especial, mi hija esta aqui de visita y me gustaria ir con ella, gracias y saludos!

  2. Pingback: Ceremonia de la henna | Un guiño a Turquía

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